Historia de Oaxaca

Hace 11,500 años aproximadamente, el hombre asiático dejó sus tierras en busca de un mejor clima para sobrevivir y llegó a Oaxaca. Miles de años después, las condiciones climáticas en el mundo cambiaron y las grandes inundaciones forzaban a los nativos a buscar refugio en cuevas, como las localizadas en Mitla, Oaxaca en donde se han encontrado vestigios de seres humanos de hace 7 mil años.


La Tierra y el Hombre evolucionaron y con el descubrimiento de la agricultura nacen las comunidades sedentarias. En Oaxaca los habitantes de Monte Albán descubren el maíz a partir del pequeño pasto llamado Teozintle, por lo que ahora se le conoce como la madre del maíz, alimento de todos los mexicanos.

Toltecas, zapotecas y mixtecos habitaron el territorio oaxaqueño, los primeros comenzaron la construcción de Monte Albán o Montaña Sagrada en el año 500 a.C. y durante 1,300 años continuos la habitaron y continuaron la construcción de este gran centro sagrado. 

Continuando su plan de expansión, los mexicas llegaron a Oaxaca a buscar el control del territorio. Poco a poco lo fueron consiguiendo, y en 1486 un grupo de soldados aztecas se asentó en un bosque de guajes y llamó al lugar Huaxyaca o “lugar de los guajes”. 

En 1521, a sólo unos meses de haber logrado la conquista del imperio azteca en Tenochtitlán, Hernán Cortés envió a Gonzalo de Sandoval, Francisco de Orozco y Pedro Alvarado a explorar y conquista la costa suroeste del país en búsqueda de oro y nuevas rutas hacia Oriente. Después de doblegar la resistencia indígena, los españoles tomaron control de la región y fundaron el asentamiento de Tepeaca en el sitio del establecimiento indígena de Huaxcaya. Unos años después, le llamaron con el nombre europeo de Antequera.

Los primeros misioneros católicos en llegar a Oaxaca en 1528 fue la orden de los dominicos, años después les siguieron los jesuitas, después los mercedarios, los felipenses, los juaninos, los carmelitas y las recoletas agustinas. Llevando a cabo la labor de evangelización y civilización de los indios oaxaqueños.

Con la llegada de la lucha de Independencia, Oaxaca vio morir a varios de sus rebeldes ya que las autoridades defendieron con gran lealtad al gobierno español. Algunos héroes oaxaqueños son José María Armenta, Miguel López Lira, Felipe Tinoco, Catarino Palacios, y Valerio Trujano.

Con el triunfo de la Independencia, el nuevo país inicia un largo y doloroso camino hacia la democracia. La pugna entre realistas y liberales es violenta y llega a cada rincón del país. En enero de 1531 en el convento dominico de Cuilapa es fusilado por el ejército, el héroe insurgente, Vicente Guerrero.

Continuas crisis económicas, epidemias como el cólera y grandes sequías diezmaron considerablemente la población oaxaqueña durante el siglo XIX. 

En 1847 es electo gobernador de Oaxaca el político oaxaqueño Benito Juárez. Indio de corazón y gran promotor de la educación, el gran político de humilde extracción poco a poco comenzó a ganar fama en el ámbito político, teniendo que sufrir en ocasiones grandes reveses como en 1853 cuando el ya debilitado dictador Antonio López de Santa Anna lo envió al destierro a la isla de Cuba. En 1858 se convierte en Presidente de México y debe lidiar con la pugna de poderes entre liberales y conservadores, y contra los invasores franceses, comenzando así su historia como el “presidente errante”. Un presidente que a pesar de las dificultades políticas, económicas y sociales que debió sortear, nunca olvidó su origen y las necesidades del pueblo.

Durante la guerra de Reforma, destaca como gran militar el oaxaqueño Porfirio Díaz, quien libra grandes batallas y demuestra una gran habilidad para manejar a sus hombres y obtener la victoria. En 1876 es elegido por primera vez Presidente de la República Mexicana y en 1884 de nuevo sube al poder, esta vez cambiando las leyes de reelección, con lo cual conseguiría mantenerse como dirigente del gobierno federal durante más de 3 décadas. Con mano dura y una gran visión, durante su gobierno el país avanza gracias a la extensión de las vías del tren, la llegada del teléfono y de una gran influencia de la sociedad francesa en arquitectura, moda y tradiciones que principalmente moldean las costumbres de la nueva clase alta mexicana. Sin embargo, el precio que el pueblo mexicano debe pagar es muy alto, ya que durante su gobierno nacen también las grandes haciendas que controlan la tierra y mantienen a los peones en condiciones casi esclavizantes, las cuales darían origen 33 años después al segundo movimiento social más importante de nuestra historia, la Revolución Mexicana de 1910.
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